Guía de tejidos: qué tela elegir para novia, invitada y moda
Todo lo que tenemos, ordenado por lo que vas a coser: novia, invitada y moda de diario. Para que sepas dónde mirar antes de elegir la tela.
Esto no es un diccionario de tejidos. Es un mapa de nuestro catálogo: qué familias tenemos, cómo se comporta cada una y qué se puede hacer con ellas. Cada ficha lleva su enlace directo a la colección, así que puedes leerla entera o ir al bloque que te interesa y empezar por ahí.
Bodas de otoño: elige tú, no la tendencia
Estamos en plena temporada de bodas de otoño y nos llega la misma pregunta todas las semanas: «¿qué se lleva?». Te vamos a contestar otra cosa. Llevamos años viendo salir por esa puerta vestidos preciosos que no seguían ninguna tendencia, y alguno olvidable que las seguía todas. Estas son las tres preguntas que sí sirven para elegir tela.
El color
El que te sienta, no el que toca
Todos los años sale un color nuevo y al siguiente ya no está. El que te favorece a ti no caduca. Tenemos ochenta y cinco colores en carta entre crepé y mikado, las dos familias con más color: los profundos que pide el otoño, los tierra que sientan bien a todo el mundo y los luminosos que nadie espera en octubre y son los que más se recuerdan.
Burdeos · Verde botella · Azul noche · Terracota · Chocolate · Mostaza · Rojo cereza · Malva · Verde oliva · o el que tú digas
La tela
Cómo quieres moverte
Antes que el color, decide cómo quieres que se mueva el vestido. Si quieres caída y llegar al final del día sin una arruga, crepé satén. Si quieres que la tela se sostenga sola y dibuje una silueta, mikado o brocado. Y si quieres que se mire de cerca, encaje o lentejuelas. Todo lo demás se decide después, y se decide mejor.
Que caiga · Que tenga forma · Que se mire de cerca
La temporada
Ninguna tela tiene fecha
El tweed no es solo chaqueta de invierno: es lo que salva una ceremonia al aire libre cuando cae la tarde. Un buen crepé funciona los doce meses. Y una seda rústica se comporta igual en septiembre que en marzo. Cose para la hora y el sitio de tu boda, no para el mes del calendario.
La hora de la ceremonia · Dentro o al aire libre · Cuánto vas a estar sentada · Si te lo vas a volver a poner
Y si te enamoras de una tela que no sale en ninguna lista, esa es la buena. Nuestro trabajo no es decirte lo que se lleva: es mirar la idea que traes y decirte si la tela la aguanta. Casi siempre la respuesta es que sí, y casi siempre hay dos o tres caminos para llegar.
El mapa: todo el catálogo en una pantalla
Antes de las explicaciones, el esquema completo. Tres vertientes, y dentro de cada una las familias agrupadas por lo que hacen. Pincha en cualquier tela para saltar a su ficha.
Empieza aquí: ¿qué vas a coser?
Vertiente 1
Novia
Casi nunca es una sola tela: una da la forma y otra da el carácter.
La que da la forma
- Mikado liso
- Mikado textura
- Crepé el que cae
- Seda rústica
La que da el carácter
La que no se ve
- Malla y red
- Blanco fantasía lisos y texturas
Vertiente 2
Invitada y fiesta
La pregunta no es qué tela es más bonita, sino si quieres que caiga, que tenga forma o algo entre las dos.
Cae
- Crepé toda la familia
- Crepé mate sin brillo
- Crepé satén / mate doble cara
- Crepé satén reciclado
Tiene forma
Un punto medio
Para mirar
Vertiente 3
Moda y diario
Rotación constante: se acaban y entran nuevas casi cada semana.
Sastrería
Abrigo
Punto
Lo que va entrando
- Estampados
- Novedades cambia cada semana
Telas de novia
Un vestido de novia casi nunca es una sola tela: hay una tela de cuerpo, que da la forma, y una tela de encima, que da el carácter. Estas son las de encima. Las de cuerpo —mikado, crepé y seda rústica— están en el bloque siguiente, porque son las mismas que usamos para invitada.
Encaje de novia
Encaje
Un encaje no se mira entero: se mira un trozo, a medio metro, mientras alguien te está hablando. Por eso lo que decide no es si el dibujo es grande o pequeño, sino dónde lo pones. Se puede recortar flor a flor, subir por una manga, dejar que se acabe en mitad de la falda. Es de las telas que más se dejan hacer: casi todo lo que se prueba con ella acaba funcionando.
Tul bordado
Tul bordado
Es la tela con la que se juega. El dibujo va cosido sobre un tul que casi no existe, así que puedes recortarlo flor a flor, subirlo, bajarlo o dejar que se acabe donde tú quieras, sin dobladillo que valga. Mangas, espalda, un cuerpo, una sobrefalda: pocas telas dejan tanto sitio para decidir.
Organza bordada
Organza
La organza no cae: se abre. Es de las pocas telas que ocupan sitio en el aire, y un volante de organza sigue exactamente donde lo dejaste a las siete de la tarde. Si alguna vez has querido hacer algo que se vea desde lejos, esta tela te deja.
Gasa bordada
Gasa
La organza construye; la gasa se deja llevar. Pesa poquísimo, se mueve con el aire y consigue que un vestido se vea en movimiento incluso parado. Se explica muy bien al aire libre, pero no hace falta boda en el campo para tener ganas de que algo se mueva.
Pedrería
Pedrería
Cuentas y cristal bordados sobre una base transparente, tan juntos que la tela deja de comportarse como una tela: pesa, no cae y no perdona un corte mal pensado. Se corta a plano, de una sola pieza y mirando dónde va a caer cada motivo. A cambio hace algo que ninguna otra hace: devolver la luz cada vez que te mueves. Un cuerpo entero, un canesú, una tira en el bajo — donde tú decidas, mientras no tenga que competir con nada.
Malla y red
Malla
La tela que nadie ve y sin la que la mitad de los vestidos no existirían. Fondo invisible para un escote, soporte para una manga, lienzo para ir pegando encima recortes de encaje. Más que una tela es una herramienta, y es donde se inventan las cosas.
Blanco fantasía
Blancos
Blanco hay uno; blancos hay cincuenta. Aquí están los que tienen algo propio —relieve, brillo, un tejido raro— y no encajan en ninguna familia. Es el cajón de mirar despacio, y del que suelen salir los vestidos que no se parecen a ningún otro.
Nuestra selección de novia
Selección
Si no sabes por dónde empezar, empieza por aquí. No es lo que hay que llevar: es la estantería que te enseñaríamos primero si entraras por la puerta, para que mires, toques y descartes. Descartar también es avanzar.
Cómo se combinan
La regla de las dos telas. Una que manda y otra que acompaña. Si el encaje o la pedrería llevan el protagonismo, la de cuerpo se queda lisa y mate; si quieres que mande la forma, el bordado se queda en un detalle. Funciona casi siempre — y las excepciones suelen ser los vestidos que se recuerdan.
Y el forro no es un accesorio. Es lo que decide si el vestido cae bien o se queda tieso. Pregúntanos siempre por el forro de la tela que elijas: no cuesta lo mismo forrar un mikado que un tul bordado, ni se hace igual.
Telas de invitada y fiesta
Aquí está el grueso del catálogo y también la mayor parte de las dudas. La pregunta útil no es «¿qué tela es más bonita?» sino «¿quiero que el vestido caiga o que tenga forma?». Las tres primeras familias responden a eso; el resto son las telas de mirar.
Crepé
Cae
El crepé lleva el hilo rizado, y por eso pesa hacia abajo y se mueve contigo en vez de ir por su cuenta. Es la que más sale de la tienda y la que menos se nota: no hace ruido, no brilla y no se arruga. Sirve para casi todo, que es una virtud aburrida hasta el día que la necesitas.
Mikado liso
Forma
El crepé cae y el mikado se queda. Tiene tanto cuerpo que la forma la pone la tela y no el patrón, así que con un corte sencillo salen los vestidos más rotundos. Es la tela de cuando quieres que se te vea la silueta desde el fondo de la iglesia.
Mikado textura
Forma
El mismo cuerpo, con relieve. La textura rompe el reflejo, así que el color se ve más limpio a pleno sol y en las fotos no aparecen esos brillos duros que envejecen un vestido. Con esta tienes una cosa menos de la que preocuparte.
Seda rústica
Cuerpo
Es seda, de la que se trabaja en alta costura. Hilos irregulares y superficie viva: de lejos parece un liso y de cerca tiene grano. No brilla, así que el color se ve tal cual es. Tiene un poco de cuerpo —se mantiene, sin llegar a dar volumen—, así que ni se pega al cuerpo ni se levanta. Elegante y sencilla.
Crepé mate
Crepé
Cero brillo, toda caída. El color se ve limpio, sin reflejos que lo ensucien, y lo único que luce es el corte. Si tienes un patrón del que estás orgullosa, esta es la tela que no le va a quitar protagonismo.
Crepé satén / mate
Crepé
Dos telas en una: satinada por una cara, mate por la otra, y eliges tú cuál va fuera. O las dos, si sacas el brillo solo en un cuello, un puño o un lazo. Es la que más juego da con menos metros, y la favorita de quien cose en casa.
Crepé satén reciclado
Crepé
Se comporta igual que el crepé satén y está hecho con hilo reciclado. Cae igual, se cose igual y el color sale igual de intenso. La diferencia no se ve: se sabe.
Brocado italiano
Brocado
El dibujo no está impreso encima: está tejido dentro, con hilos de distinto color y brillo, así que cambia según le da la luz. Con un brocado el vestido está medio hecho antes de cortar. Y cuanto más sencillo sea el patrón, más se le ve a la tela.
Tul bordado de fiesta
Bordado
Los mismos bordados que en novia, pero en color. Van montados sobre otra tela, y ahí está la gracia: el mismo tul es otro tul según lo que pongas debajo. Pruébalo sobre dos forros distintos antes de decidir y verás que no se parecen en nada.
Encaje de fiesta
Encaje
Encaje en color, para un cuerpo, unas mangas o un vestido entero. Mírale siempre el borde: si viene con cenefa rematada ya tienes el bajo hecho y te ahorras el dobladillo. Ese detalle decide más cosas de las que parece.
Organza bordada
Organza
Transparencia con cuerpo: ligera de lejos y trabajada de cerca, que es una combinación difícil de conseguir de otra manera. Se lleva muy bien con las capas — dos organzas superpuestas dan un color que no existe en ninguna carta.
Pedrería de fiesta
Pedrería
Para el vestido que se ve desde el fondo del salón. Pesa, así que pide un patrón corto o un cuerpo con buena sujeción, y no se plancha nunca por el derecho. Fuera de eso hay poco que aconsejar: la pedrería es una decisión, no una recomendación.
Lentejuelas
Lentejuelas
Brillo continuo y movimiento. En piezas pequeñas —una falda, un top, una chaqueta— es donde mejor se portan, aunque un vestido entero con un patrón simple también aguanta perfectamente. Para esto no hay temporada: hay ganas.
Combinaciones ya resueltas
Combinaciones
Parejas que ya hemos comprobado que funcionan: el bordado y su liso, el brillo y su mate. No es lo que hay que hacer — es un sitio por donde empezar cuando no te apetece empezar de cero.
Nuestra selección de invitada
Selección
Lo que elegiríamos nosotras si tuviéramos boda el mes que viene: una selección corta, cruzando familias y colores. Vale para inspirarte y vale, sobre todo, para descubrir qué no quieres.
El atajo
Cae, forma o un punto medio. Mira la foto que te ha gustado: si la tela se pega al cuerpo y hace pliegues blandos, busca crepé; si las mangas o la falda se sostienen en el aire, busca mikado; y si no es ni una cosa ni la otra —ni se pega ni se levanta—, busca seda rústica. Con esa sola pregunta te ahorras la mitad del catálogo, y luego ya rompes la regla si te apetece.
Moda y diario
La parte del catálogo que nadie espera encontrar en una tienda de telas de ceremonia: sastrería, abrigo y punto para coser lo que te vas a poner el resto del año. Y un aviso que conviene: esta zona está en rotación constante. Compramos poca cantidad de cada tela, se acaban rápido y entran otras nuevas casi cada semana. Lo que ves hoy puede no estar el jueves, y lo que buscas puede llegar el martes. Si algo te enamora no lo dejes para luego, y si no lo encuentras, pregúntanos: es muy posible que esté de camino.
Tweed
Sastrería
La tela de la chaqueta que se hereda. Admite un forro visto de color, que es donde se pone la gracia, y no se deshilacha si la manejas con cuidado. Un consejo de los nuestros: el bajo, a mano — es lo que separa una chaqueta bien hecha de una normal. Los dibujos van cambiando: casi nunca tenemos dos veces el mismo.
Príncipe de Gales
Sastrería
El clásico de la sastrería, del blanco y negro de siempre a los cuadros con un hilo de color escondido dentro. Cuenta algo más de metros: los cuadros hay que casarlos en las costuras, y ahí se nota enseguida quién ha cosido con calma.
Punto y canalé
Punto
Elástico, cómodo y sin cremalleras. Aguja de punta de bola y puntada elástica, y con eso ya está resuelto casi todo. Es la tela de lo que te pones cuando no te mira nadie, que suele ser justo lo que más te pones. Los colores entran y salen cada pocas semanas.
Sargas
Diario
Tejido de diagonal, firme y noble. De aquí sale el pantalón de todas las semanas y la sobrecamisa que acaba siendo tu favorita sin que sepas muy bien por qué. Aguanta lavados, no se deforma y viene en colores que combinan solos.
Pelo y abrigos
Abrigo
Pelo corto, pelo largo y paños con brillo. Piden patrones limpios, sin pinzas ni detalles pequeños, porque el pelo se come cualquier costura fina. Dicho eso, un abrigo recto y bien forrado sigue siendo la mejor idea que existe.
Estampados
Estampados
Lunares, flores y dibujos que no se repiten al año siguiente, y muchas veces ni al mes siguiente. Solo una cosa que mirar antes de decidir: el tamaño del motivo respecto a la prenda, porque lo que en la pieza parece pequeño en el cuerpo se ve el doble. Sabiendo eso, ya puedes atreverte con lo que quieras.
Novedades: lo que va entrando
Rotación constante
Esta colección no se parece a sí misma dos meses seguidos. Compramos poca cantidad de cada cosa —lurex, guatas, polipiel, lo que nos gusta— y cuando se acaba, se acabó: no se repone. Así que lo que veas aquí hoy puede no estar la semana que viene, y lo que buscas hoy puede llegar el martes. Date una vuelta a menudo, y si no lo ves, pregúntanos.
Tres cosas que preguntan todas
¿Cuántos metros necesito?
Para un vestido largo sencillo, entre 2,5 y 3 metros; si lleva manga, vuelo o cuadros que casar, sube a 3,5 o 4. Pero dínoslo y te lo calculamos con tu patrón y tu talla: es gratis y evita el disgusto de quedarte corta.
¿Puedo ver la tela antes?
Sí, y deberías. Ningún color se ve en pantalla como se ve en la mano, y menos con luz de tarde. Pídenos muestras de las telas que estés dudando antes de comprar los metros.
¿Cortáis medidas exactas?
Vendemos la tela por metros, pero cortamos al centímetro. Si necesitas 2 metros y 40 centímetros, pagas exactamente eso: no redondeamos hacia arriba ni te obligamos a llevar medio metro de más.
Y si sigues sin decidirte, escríbenos
Esto es literalmente lo que hacemos todo el día: mirar una foto, escuchar la idea y decir «esta tela, en este color, y necesitas tres metros». Cuéntanos qué quieres coser y te ayudamos a elegir.
— El equipo de Arte con Telas, C/ Quevedo 8, València.





























