Cinco vestidos de museo y la tela con la que se harían hoy
Cinco vestidos reales, de 1812 a 1898, fotografiados en el Metropolitan Museum. De qué tela está hecho cada uno y con qué tela de nuestra tienda se cose hoy.
Los vestidos que se recuerdan no se recuerdan por el patrón, sino por la tela. Así que hemos ido al archivo del Metropolitan Museum de Nueva York, hemos elegido cinco vestidos con la foto liberada y hemos mirado de qué están hechos — y con cuál de nuestras telas para vestido de novia y de invitada se consigue hoy lo mismo.
Somos una tienda de telas en València, en Quevedo 8, y vendemos telas por metros también online, cortadas al centímetro. Debajo de cada vestido tienes la tela con la que lo haríamos, con su enlace.
1. Cuando la novia no se casaba de blanco
1812 · Vestido de novia de talle imperio

A principios del XIX la costura del talle subía hasta justo debajo del pecho y la falda caía recta desde ahí. Y el vestido no tenía por qué ser blanco: hasta que la reina Victoria se casó de blanco en 1840, la novia se casaba con su mejor vestido, del color que fuera.
La tela. Seda ligera y sin una sola estructura interna. Aquí no hay armazón, ni ballenas, ni relleno: todo el efecto del vestido es la caída de la tela.
Cómo se hace hoy. Un vestido así hoy se cose en crepé. Es la tela que cae a plomo, se pega al cuerpo sin marcarlo y no se arruga al sentarse. Para líneas rectas y drapeados suaves, crepé mate; si quieres una cara con brillo, el crepé satén.
crepé mate · crepé satén / mate
2. La falda más ancha del siglo, y cómo se sostenía
1858 · Vestido de novia con miriñaque

Cuarenta años después, la misma prenda es otro planeta. Cintura marcada, falda enorme sostenida por un miriñaque y, ahora sí, blanco: Victoria lo había puesto de moda en 1840 y ya no hubo vuelta atrás.
La tela. Seda de cuerpo firme. La diferencia con el vestido anterior no es el patrón, es el tejido: esta tela no cae, se abre. Sin una seda así, el miriñaque se marca por debajo y el vestido se desploma.
Cómo se hace hoy. Ese cuerpo hoy lo da el mikado: se mantiene solo, dibuja la silueta en vez de seguirla y aguanta una falda con vuelo sin ayuda. El mikado liso tiene un brillo satinado precioso de tarde; el mikado textura rompe el reflejo y funciona mejor a pleno sol. La lección: el volumen se consigue con tela que se sostiene, no con más metros.
3. El hombre que inventó la alta costura
1872 · Vestido de baile de la Casa Worth

Charles Frederick Worth fue el primero que firmó su ropa con etiqueta, el primero que presentó colecciones y el primero al que llamaron modisto en vez de sastre. La alta costura empieza aquí.
La tela. Sedas labradas y tafetanes, dos y tres tejidos distintos en una sola prenda: uno con dibujo para el cuerpo, otro liso para la falda, un tercero para el drapeado de detrás.
Cómo se hace hoy. Es exactamente la regla de las dos telas que damos en el mostrador: una manda y otra acompaña. Hoy la haríamos con brocado italiano —el dibujo va tejido, no estampado— y una seda rústica lisa que lo deje respirar.
brocado italiano · seda rústica
4. Cuerpo arriba, volumen abajo: la fórmula que no falla
1889 · Vestido de novia de Mme O'Donovan

Final de siglo: cuerpo entallado hasta la cadera, manga marcada en el hombro y falda con cola. Un vestido de novia de una modista con nombre propio, que en 1889 ya era algo.
La tela. Seda firme para la estructura y encaje para todo lo que se mira de cerca: el escote, los puños, el remate del cuerpo. Cada tela en el sitio donde hace falta.
Cómo se hace hoy. La misma receta con la que hoy se cose la mayoría de los vestidos de novia: encaje de novia arriba, donde se mira la cara, y una tela lisa con cuerpo abajo. El encaje pone el detalle sin competir con el volumen.
encajes de novia · telas de novia
5. El brillo de la Belle Époque
1898 · Vestido de baile de la Casa Worth

Fin de siglo, temporada de bailes, luz de vela. El vestido de noche se llena de aplicaciones y transparencias, y se diseña para verse en movimiento y con luz cálida.
La tela. Seda de base con encaje y bordado aplicados encima. La base sostiene, lo de arriba brilla. Sin la de abajo, lo de arriba no se aguanta.
Cómo se hace hoy. Hoy es el mismo montaje: un encaje de fiesta o un tul bordado montado sobre un forro o sobre crepé satén. Y ojo, porque el color que pongas debajo cambia la tela entera: el mismo bordado sobre nude o sobre negro no se parece en nada.
tul bordado · encaje de fiesta · telas de invitada
Lo que no ha cambiado en casi doscientos años
De 1812 a 1898 cambia todo: el talle sube y baja, la falda se hincha y se deshincha, el blanco entra en escena. Y sin embargo se repiten tres cosas, que son las mismas que te diríamos hoy en el mostrador.
Que la tela decide la forma. El vestido de 1812 y el de 1858 son los dos un cuerpo y una falda. Uno cae y el otro se abre porque la seda no es la misma. Ningún patrón arregla haber elegido la familia equivocada.
Que casi ningún vestido es de una sola tela. Una manda, otra acompaña: seda y encaje, brocado y liso, bordado y forro.
Y que hace falta menos tela de la que crees si la eliges bien. Para un vestido largo recto, entre 2,5 y 3 metros; con vuelo, de 3,5 a 4,5. En la web se pide en centímetros: 100 cm = 1 metro. Lo tienes explicado en la guía de tejidos, junto al catálogo entero, y en el resto de guías de telas.
¿Cuál coserías tú?
Mándanos el que te has quedado mirando más rato, con la fecha de tu boda, y te decimos qué tela, en qué color y cuántos metros necesitas. Y si dudas entre dos colores, te mandamos muestras antes de que compres los metros.
— El equipo de Arte con Telas, C/ Quevedo 8, València.
Sobre las imágenes. Las cinco fotografías de los vestidos son de la colección del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, publicadas bajo Creative Commons Zero (CC0, dominio público) dentro de su programa de acceso abierto. Bajo cada una tienes el enlace a la ficha del museo. Las fotos de telas son nuestras.









